
¿Cómo nació la idea de crear el Bogotá Fashion Film Festival y qué necesidad identificó en la industria creativa colombiana?
El Bogotá Fashion Film Festival nació en 2019 de una intuición muy clara: Colombia tenía talento creativo, moda, cine, música, diseño, narrativa y una fuerza estética enorme, pero hacía falta una plataforma que conectara esos mundos bajo un mismo lenguaje contemporáneo. El fashion film ya era una herramienta poderosa a nivel internacional, pero en Colombia todavía no existía un espacio especializado que lo reconociera, lo premiara y lo impulsara como una expresión artística y estratégica para las marcas y los creadores.
¿Cuál era su visión inicial para el festival y cómo ha evolucionado desde su primera edición?
La visión inicial era crear una vitrina para el talento colombiano y latinoamericano. Con el tiempo, el festival evolucionó hasta convertirse en un ecosistema creativo que integra moda, cine, música, arte, tecnología, academia e industria. Hoy no somos solamente un festival; somos una comunidad que conecta creadores, marcas, instituciones, universidades y audiencias alrededor de nuevas formas de contar historias.
¿Qué significa para usted dirigir una plataforma que conecta moda, cine, arte, música y tecnología?
Significa dirigir una conversación sobre el presente y el futuro de la creatividad. Hoy las industrias ya no funcionan de manera aislada. La moda necesita del cine para contar historias, de la música para crear atmósferas, del arte para provocar emociones y de la tecnología para expandir sus posibilidades. Para mí, BOGFFF es un puente entre disciplinas que normalmente se miraban de lejos, pero que juntas tienen una potencia enorme.

¿Cómo definiría el papel del fashion film dentro de la comunicación contemporánea de las marcas?
El fashion film es mucho más que una pieza audiovisual. Es una forma de construir universo, identidad, emoción y memoria alrededor de una marca. En una época donde las audiencias no quieren solo consumir productos, sino conectar con historias, valores y experiencias, el fashion film se convierte en una herramienta fundamental para comunicar con profundidad y sensibilidad.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos que ha enfrentado en la consolidación del Bogotá Fashion Film Festival?
El mayor desafío ha sido construir una plataforma independiente, sostenible y relevante en un país donde muchas veces la cultura y la creatividad deben demostrar constantemente su valor. También ha sido un reto posicionar el fashion film como una disciplina seria, con impacto artístico, comercial y cultural. Sin embargo, cada edición ha confirmado que existe una comunidad enorme esperando estos espacios.

¿Cómo ha evolucionado la calidad y el perfil de los participantes desde las primeras ediciones hasta hoy?
La evolución ha sido muy emocionante. En las primeras ediciones recibíamos piezas con una gran intuición creativa; hoy vemos proyectos mucho más sólidos, con mejor producción, mayor investigación estética y narrativas más arriesgadas. También hemos visto una participación cada vez más diversa, con realizadores, diseñadores, músicos, artistas digitales y marcas que entienden el fashion film como una oportunidad real de expresión.
¿Cómo ve el posicionamiento de Colombia como escenario para la producción de contenidos de moda y cine?
Colombia tiene todo para convertirse en un referente regional. Tenemos talento, diversidad cultural, paisajes únicos, una industria audiovisual cada vez más fuerte y una moda con identidad propia. El gran reto está en articular mejor esos recursos, generar más oportunidades de circulación internacional y creer con más fuerza en el valor económico y cultural de nuestras industrias creativas.
¿Qué tendencias están marcando actualmente el futuro del fashion film a nivel internacional?
Veo tres grandes tendencias: la integración de nuevas tecnologías como inteligencia artificial, realidad aumentada y moda digital; la búsqueda de narrativas más auténticas, sensibles y humanas; y una preocupación creciente por la sostenibilidad, la inclusión y la diversidad. El futuro del fashion film será cada vez más híbrido, inmersivo y emocional.
¿Qué papel desempeñan la sostenibilidad, la diversidad y la inclusión dentro de la curaduría y filosofía del festival?
Son pilares fundamentales. No entendemos la creatividad como algo meramente estético, sino como una herramienta para abrir conversaciones necesarias. Nos interesan las piezas que proponen nuevas formas de mirar el cuerpo, el territorio, la identidad, el consumo y la cultura. La moda del futuro debe ser más consciente, más diversa y más responsable.
¿Cuál ha sido el momento más gratificante que ha vivido como fundadora y directora del festival?
Uno de los momentos más gratificantes ha sido ver cómo creadores que han pasado por el festival siguen creciendo, circulando y encontrando nuevas oportunidades. También me emociona ver a una audiencia conectada, vestida, presente, sintiendo que hace parte de algo. Cuando uno ve que una idea se convierte en comunidad, entiende que todo el esfuerzo ha valido la pena.
¿Cómo visualiza el Bogotá Fashion Film Festival en los próximos cinco años?
Lo visualizo como una plataforma de referencia en Latinoamérica, con mayor presencia internacional, más programas de formación, más alianzas estratégicas y una agenda cultural expandida durante todo el año. Quiero que BOGFFF siga creciendo sin perder su esencia: ser un espacio independiente, sofisticado, contemporáneo y profundamente conectado con el talento.
¿Qué proyectos o iniciativas nuevas le gustaría desarrollar dentro del ecosistema del festival?
Me interesa desarrollar laboratorios creativos, programas de formación para jóvenes talentos, experiencias inmersivas, muestras itinerantes y proyectos que conecten moda digital, sostenibilidad, música y nuevas tecnologías. El festival tiene mucho potencial para convertirse en una plataforma permanente de circulación y creación.
¿Qué consejo le daría a los jóvenes realizadores, diseñadores y creadores de contenido que desean abrirse camino en las industrias creativas?
Les diría que construyan una voz propia. La técnica se aprende, las herramientas cambian, las plataformas evolucionan, pero una mirada auténtica siempre permanece. También les diría que sean disciplinados, que colaboren, que se formen y que no esperen a tenerlo todo perfecto para empezar. La creatividad también se entrena caminando.

¿Qué legado le gustaría que dejara el Bogotá Fashion Film Festival para las futuras generaciones de creadores?
Me gustaría que BOGFFF dejara un legado de apertura. Que las futuras generaciones sientan que hubo una plataforma que creyó en ellas, que les dio visibilidad y que ayudó a demostrar que desde Colombia se pueden crear contenidos con calidad, sensibilidad e impacto internacional.
Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría compartir con los lectores de ROMAG sobre el poder de la creatividad y la innovación en la actualidad?
La creatividad es una fuerza transformadora. En un mundo que cambia tan rápido, innovar no es solo usar nuevas tecnologías, sino atreverse a mirar distinto, a contar nuevas historias y a construir nuevas posibilidades. La creatividad nos permite imaginar lo que todavía no existe y la innovación nos da el valor para hacerlo realidad.
